domingo, 20 de abril de 2014

Sacrificio

Noto como la brisa de la noche acaricia mi pelo y mi piel
y como las luces de la ciudad se apresuran a iluminar mi camino
El hastío de la espera a la llegada a cada uno de los semáforos
que gritan intermitentemente al decirme lo que debo de hacer
cuando me ceden el paso entre los coches.
Hace mucho tiempo que no salgo de esta ciudad, hace tanto,
que perdí la cuenta de los años, de los días, de los minutos...
Hice una promesa hace tiempo y ahora pesa como una losa
sobre mi espalda y mis hombros.
Hice una promesa que amordaza mis pensamientos y secuestra mi alma.
La cumplo sin dejar espacio en mi mente al aire fresco y a los destellos
de cualquier esperanza de cambio.
Soy consciente del desaire que provoco hacia mi misma,
consciente de la batalla que se lidia en mi interior y que aplaco día a día
engañándome con una falsa seguridad y estabilidad.

Hecho de menos la inconstancia y la adrenalina que desata la incertidumbre,
no saber si el próximo segundo o minuto permanecere en el mismo sitio o
si amaneceré en alguno desconocido.
Hecho de menos a quien habitaba antes en mi cuerpo y mi mente,
que desde lo más profundo me pide a gritos que la rescate.
Y ahora no la puedo prestar auxilio, no puedo ayudarla a escapar,
aún no es el momento, debe sacrificarse un poco más, sólo un poco más...
Algún día la dejaré salir y volver a respirar,
espero que no sea demasiado tarde ya.

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